sábado, 18 de julio de 2009

Mimos


A veces lo único que necesito es eso. Un mimo. Un mimo para sentir que estás ahí, para sentir que me apoyás, que me querés, que tengo un hombro en el que llorar, para sentirme más segura, para tener una base, un pilar en el que me puedo parar y sé que estoy segura ahí. Un mimo. Una caricia, un abrazo. Eso es lo que pido. Saber que existís. Que me querés. 

Te necesito.
¿Qué te cuesta apoyarme, aceptar algunas decisiones y aconsejarme? ¿Qué tan difícil es que me expliques la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal?
Ayudame. 
Quiero que me abraces y que me digas que me querés.
Que me trates bien.
Que me respetes.
Que respetes mis decisiones, que aceptes a las personas que yo quiero.
Quiero no sentirme más sola.
Mamá. Por favor.
Quiero un mimo que me haga entender que las cosas están bien.
Que ese mimos me pida a gritos perdón,
que ese mimo acepte que yo tenía razón.
Sólo eso mamá, sólo eso. 
No te pido que seas una súper heroína. Yo sé lo que sos. Conozco tus defectos y tus logros.
Sé que luchás por mí.
Pero siento mi alrededor frío,
quiero sentir el calor de un abrazo.
La felicidad de un perdón.
Por favor.
Quiero que seas el resguardo para cuando llega la tormenta,
quiero que seas mi mejor amiga,
mi compañera,
mi MAMÁ.
Te extraño, extraño como eras antes.

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